domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 1.228. "El dolor de los parados"

Artículo y chiste para http://salamancartvaldia.es/
El dolor de los parados.

Ignoro qué cadena de radio escuchó o qué mezquino programa de televisión vio Emilio el otro día, pero nos sorprendió en la tertulia con un comentario que hizo que hirviese la sangre de cuantos le escuchaban.

-        El dolor de un albañil por estar en el paro, siempre será menor que el dolor que siente un licenciado.

Así lo dijo. De verdad. A dolor vivo. Y se quedó tan pancho.

Nekane, con los ojos desencajados, no sé si por la incertidumbre o por la rabia, preguntó…

-        ¿Qué? ¿Qué has dicho? O, mejor, ¿qué has querido decir?

-        Pues claro, por las expectativas –argumentó el camarero-

-        ¿Cómo que por las expectativas?

-        Sí, mujer. Si un albañil encuentra trabajo de albañil, es el hombre más feliz del mundo. En cambio, si un licenciado no encuentra trabajo de lo que se ha preparado, es un desdichado. No se cumplen sus expectativas.

Durante un instante no supimos si romper a reír. El problema es que Emilio lo decía en serio.

Con la fuerza de su razonamiento, el hambre del albañil siempre será menos dolorosa que el hambre del licenciado: claro, las expectativas del albañil le hacen tener hambre de lentejas, mientras que el licenciado tiene hambre de langostinos. El parto de la mujer del albañil dolerá menos que el parto de la esposa del licenciado: el uno, sólo ha oído hablar de la epidural, mientras que el otro quizás la haya estudiado en la carrera… Y, ¿por qué no ir más allá?, el amor que pueda profesar el albañil a su pareja, será menor que el que siente el licenciado. No hace falta que lo explique, ¿verdad?

No sé de dónde sacó Emilio tamaña estupidez. Es, sin duda, digna de la COPE más rancia, o de 13tv. Tal vez sea cosa de Intereconomía en boca de cualquiera de sus contertulios… Pero así lo soltó. Juro que es cierto lo que digo. Eso argumentó.

Que determinados sectores de la derecha están desbocados, es algo que se ve hace tiempo. Que sus razonamientos sean cada vez más estúpidos y peligrosos debería preocuparnos. Y mucho.