domingo, 27 de julio de 2014

Capítulo 1090. "Corruptos del PP encarcelados"

Artículo y viñeta para http://salamancartvaldia.es/not/51175/corruptos-del-pp-encarcelados
Corruptos del PP encarcelados.

Hacía mucho tiempo que Alberto no se paraba en el bar a charlar un rato con nosotros. Junto a su hija y a su yerno, ha montado un pequeño negocio. Uno de esos que hace que el gobierno nos venda que todo va mejor, y que a ellos les ha dado muchos quebraderos de cabeza entre fortísimos desembolsos económicos, tardanza en obtener licencias de apertura, funcionarios cuadriculados, y clientelas que no se decidían a hacerse parroquia.

Vino al bar con su yerno, un etíope (o somalí, no lo recuerdo bien), negro como el tizón y con la cabeza muy bien amueblada.

En la tele hablaban de Carlos Fabra, de su condena a prisión, de su entrada en la cárcel… Comentó Alberto que a él no le importaría una condena a cuatro años, si eso supusiese poder quedarse con todo el dinero que (se supone) ha acumulado injustamente durante estos años. A fin de cuentas, argumentaba, esos cuatro años se verán reducidos a dos o tal  vez menos.

Su yerno, el moreno que odia que le llamemos “moreno” (dice que es negro) intervino en la conversación. La cárcel, dijo, es un lugar extremadamente duro (y sus ojos enrojecidos brillaron, haciéndonos creer que sabía de lo que hablaba). Tan duro, continuó argumentando, que esta gente no debería estar dos años, sino veinte o treinta. O mejor, un minuto (remató su parlamento) por cada lágrima de impotencia que haya derramado alguien por su culpa.

La pena nos pareció extrema: en España no está permitida la cadena perpetua.


domingo, 20 de julio de 2014

Capítulo 1.085. "Cementerio nuclear"

Para http://salamancartvaldia.es/
Cementerio Nuclear en Salamanca.

Se me hace raro tomar un vino a las once de la noche, pero las temperaturas veraniegas nos han empujado a refugiarnos en el bar con el sol ya puesto y la fresca peleando, perezosa, por aparecer.

Emilio ha comprado un aparato de aire acondicionado, y la verdad es que se agradece. Al principio, el electrodoméstico fue el protagonista de la conversación. Después, como si una cosa llevara a la otra, la charla nos arrastró por los derroteros del consumo y de la producción energética. Acabamos hablando de plantas y cementerios nucleares y de proyectos para instalarse en la provincia de Salamanca, con alborozo de cuantos esperan obtener con ello beneficio económico, y con mortal desagrado de cuantos recelamos de lo que el futuro haga con nuestros descendientes como venganza por haber convertido estas tierras en basurero nuclear.

Emilio, como no puede ser de otra manera, dice que los que nos oponemos a tal proyecto, lo hacemos sin escuchar los datos que aseguran que no entraña peligro y que la actividad económica saldrá beneficiada. Nosotros, los que formamos la contra, replicamos que sería más fácil creer los informes si a los que los redactan no les fuera tanto euro en juego. Aludimos también a que el cementerio nuclear ha traído anexo el camposanto donde reposa la verdad, la necrópolis de la información y el enterramiento del debate. Porque, una vez más, no se pregunta, se impone, se vende.

Los gigantes económicos no calzan botas de siete leguas, como en los cuentos, sino zapatos acharolados llenos de millones de euros, y eso me desagrada.

Somos pobres. Somos pobres hasta para pedir. Nos ofrecen mierda (¿o debo decir basura?) y la aceptamos sin que nos paguen por ella ni siquiera un plato de lentejas. No tenemos remedio.

¡Así nos va!