domingo, 23 de noviembre de 2014

Capítulo 1.207. "Famosos entre rejas"

Para salamancartvaldia.es
Famosos entre rejas.

¡Qué risa, oye!
Pues no van y nos dicen que Isabel Pantoja, viuda de España, corrupta de Marbella, no gozará de beneficio alguno en relación a otros presos.

¡Qué risa, oye!

Y yo que pensé que eso de escoger presidio era un privilegio, que eso de disfrutar de celda individual era un privilegio… Menos mal que ahí están gobierno y Justicia (sic) para sacarme de mi error y demostrarme que el famoseo no goza de prebendas, arbitrariedades o cosas oscuras de esas que nos imaginamos los malpensados.

¡Qué risa, oye!

Saber que Bárcenas o Blesa (cuando estuvo) pudieron escoger menú, tuvieron acceso a economatos y se sintieron libres (aunque entre rejas) para hacer cosas que a otros les están vedadas.

¡Qué risa, oye!

¡Qué risa que también haya cárceles con barrotes de oro, cárceles construidas con nuestro dinero y que pagamos todos!

Y qué suerte Pantoja, que ha ido a dar con sus huesos a una de ellas.

Y qué pena pensar en los García, Pérez, Hernández… que ni les llaman Blesa, ni tienen por apellido Pantoja.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Capítulo 1.200. "In-Inde-Independencia"

Artículo y viñeta para http://salamancartvaldia.es/
In-Inde-Independencia.

La bronca que le echamos a Emilio, el camarero, en el bar. Y con razón. Veíamos la tele. Seguíamos el circo ese que se ha montado en Cataluña entre los que tienen negado el derecho a decidir y los que lo prohíben (acostumbrados, como están, a menguar cuanto atisbo de libertad caiga a su alcance). Aparecía en la pantalla el dueño de Feixenet, empresa de cava que no anda en sus mejores momentos anímicos. El hombre se aliaba del lado españolista, se declaraba español y se quejaba de cómo hacen las cosas los independentistas, algunos de los cuales han pedido un boicot a sus productos.

Emilio, con más cinismo que sentido común, nos puso este caso como ejemplo de intransigencia, como paradigma de lo que le sucede a quien es consecuente con su españolismo y su ideología. Y alabó la valentía del empresario.

No quiso decirnos, sin embargo, que hace unos años, cuando se llevaron los primeros papeles del Archivo de la Guerra Civil él se sumó a la campaña de boicot a todo lo catalán, y en su bar dejó de servirse el cava, fuese o no de las españolísimas bodegas de Freixenet. Tampoco quiso reconocer que el cava ha desaparecido de su bodega coincidiendo con el anuncio de la consulta. Fuese o no del españolísimo Freixenet.

Tanta hipocresía nos sublevó y acabamos arrinconándole en lo más oculto de su ideología reaccionaria, de su troglodítica manera de pensar, y de su incoherente parecer para el que los catalanes son demonios digan Cataluña o griten España. ¡Así nos va!

Los suyos nos dirán luego que mimaron a Cataluña, olvidando eso de que Wert se empecinara en “españolizar” a sus niños. Los populares nos dirán que son los catalanes los que se alejan, ignorando la cantidad de cientos de miles de Emilios que iniciaron un  boicot (y muchos lo mantienen) a todo lo que huela a Cataluña, sin importarles si la bandera es estrellada o rojigualda.

Emilio es un impresentable y su ídolo, Rajoy, un innombrable al que le cabrá en su día (y así lo dirá la historia) el mérito haber sido el presidente que más ha hecho peligrar la unidad de España. Y eso que presume de amarla, quererla y defenderla hasta la médula.